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Consumo de aceite de oliva en España 2025

En 2025 los hogares españoles compraron 318,7 millones de kilos de aceite de oliva, un 20,4% más que el año anterior. Es la mayor subida de toda la serie disponible, por delante incluso del repunte de 2020. Y ha ocurrido mientras el gasto total caía de 2.107 a 1.527 millones de euros.

La explicación cabe en una cifra: el precio medio pasó de 7,96 a 4,79 euros por kilo. Casi un 40% menos en doce meses.

Este es el sexto año consecutivo que analizamos el Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. A continuación, los datos completos de 2025 con la serie histórica desde 2010.

Cuánto aceite de oliva se consumió en España en 2025

Los hogares compraron 318.708.380 kilos de aceite de oliva durante 2025. Son 53,9 millones más que en 2024 y suponen un incremento del 20,4%.

Para dimensionar la subida: el mayor salto anterior de la serie fue el de 2020, con un 16,0%, en pleno confinamiento y con la hostelería cerrada. Lo de 2025 lo supera sin ninguna circunstancia excepcional detrás.

El consumo por habitante se situó en 6,80 kilos al año, frente a los 5,65 del ejercicio anterior.

Conviene, aun así, mirar la serie larga antes de hablar de recuperación. El volumen de 2025 sigue un 22,8% por debajo del de 2020 y un 28,6% por debajo del de 2010, cuando cada español consumía 9,72 kilos al año. Lo que ha hecho 2025 es frenar cuatro años seguidos de caída y devolver el consumo a niveles de 2019.

Por qué ha subido: el precio

El aceite de oliva pasó de costar 7,96 euros por kilo de media en 2024 a 4,79 en 2025, un descenso del 39,8%. Es la mayor caída de la serie de precios disponible.

El abaratamiento afectó a los tres tipos, aunque de forma desigual:

La reacción del consumo fue inmediata y proporcional a la rebaja. Donde más bajó el precio, más subió el volumen, con una excepción reveladora que veremos más adelante: el aceite de oliva (mezcla de refinado y virgen) se abarató más que ninguno y, sin embargo, creció menos que los vírgenes.

Se compra más y se gasta menos

El desembolso de los hogares en aceites de oliva bajó de 2.106,8 a 1.527,1 millones de euros. Son 579,8 millones menos, un 27,5% de descenso, con un 20% más de producto en la despensa.

Traducido a lo que nota cada persona: el gasto medio anual pasó de 44,93 a 32,60 euros. Doce euros de alivio por habitante y año.

El contraste con el resto de la cesta es notable. En 2025 los hogares españoles gastaron un 4,8% más en alimentación y el precio medio del kilo de la compra subió un 3,9%. El aceite de oliva fue de las pocas categorías donde el consumidor pudo comprar más pagando menos.

Qué tipo de aceite de oliva se compra

El reparto por tipos deja el titular más relevante del año para el sector.

El aceite de oliva virgen extra alcanzó los 138,2 millones de kilos, un 33,9% más, y con ello su mayor cuota de toda la serie: el 43,35% del aceite de oliva que entra en los hogares. El récord anterior estaba en el 41,92% de 2022.

El aceite de oliva virgen sumó 37,3 millones de kilos, un 19,5% más, y mantiene su cuota en el 11,69%.

El aceite de oliva —la categoría que se etiqueta en el lineal como suave o intenso, y que se obtiene mezclando aceite refinado con una proporción de virgen— creció un 9,9% hasta 143,3 millones de kilos. Pero su cuota se hundió hasta el 44,96%, el mínimo de la serie, después de rondar el 50% durante una década.

Sumados, virgen y virgen extra representan ya el 55,04% del consumo, otro máximo histórico.

La lectura es clara: en cuanto la diferencia de precio entre categorías se estrechó, el consumidor volvió al virgen extra. Durante los años caros, cuando el litro de virgen extra rozaba los nueve euros, muchos hogares bajaron un escalón de calidad para sostener el gasto. Ese movimiento se ha deshecho en un solo ejercicio.

El aceite de oliva frente a las demás grasas vegetales

El consumo total de grasas vegetales creció un 6,25% en 2025, hasta 497,4 millones de kilos. Todo el crecimiento vino del aceite de oliva; el resto de categorías retrocedió.

El aceite de oliva recupera 7,5 puntos de cuota en un solo año, hasta el 64,07%.

El girasol pierde 4,9 puntos y baja al 29,79%, después de haber marcado en 2024 su máximo desde 2010. Aquí hay un detalle que suele pasarse por alto: el girasol fue el único aceite que subió de precio en 2025, de 1,56 a 1,77 euros por kilo, un 13,5% más. La combinación de un aceite de oliva mucho más barato y un girasol algo más caro estrechó la distancia entre ambos hasta hacerla poco relevante para muchos hogares.

El orujo se desploma un 60,3%, de 13,5 a 5,4 millones de kilos. Merece la pena recordar de dónde venía: en 2023 duplicó su consumo y en 2024 siguió creciendo, hasta convertirse en el símbolo de la huida del consumidor por precio. En cuanto el virgen extra volvió a ser accesible, el orujo desapareció de la cesta casi tan rápido como había llegado. Su gasto total cayó un 68,3%.

Cuántos hogares compran aceite de oliva

El volumen no lo explica todo. También importa cuántos hogares distintos pasan por caja.

En 2025, el 82,2% de los hogares españoles compró aceite de oliva en algún momento del año, frente al 79,5% de 2024.

El dato más significativo está en el virgen extra: su penetración subió del 56,5% al 61,7%, más de cinco puntos en doce meses, y vuelve así a los niveles de 2022. El crecimiento del virgen extra no viene solo de que los compradores habituales lleven más botellas, sino de que hay bastantes más hogares comprándolo.

En sentido contrario, el aceite de oliva (mezcla de refinado y virgen) bajó del 52,7% al 51,9% de los hogares y el girasol retrocedió del 68,6% al 65,3%.

El consumo de aceite de oliva por comunidades autónomas

Andalucía vuelve a encabezar el consumo total, con 57,2 millones de kilos. Le siguen Cataluña (51,2), la Comunidad de Madrid (43,2), la Comunidad Valenciana (29,7) y Galicia (24,3).

En consumo por habitante el mapa cambia por completo, y este año trae novedad en lo más alto:

El País Vasco arrebata a Galicia el primer puesto por un margen mínimo, tres centésimas de kilo. Galicia lo ocupaba desde hacía años. Conviene presentarlo como lo que es, un empate técnico entre dos comunidades que consumen bastante más aceite de oliva que la media.

La cornisa cantábrica y el valle del Ebro siguen concentrando el consumo por habitante más alto del país, mientras que Andalucía, la mayor productora del mundo, consume por debajo de la media nacional. Es una paradoja que se repite año tras año y que tiene mucho que ver con lo que el panel no capta: en las zonas productoras circula aceite fuera del circuito comercial, del molino a la despensa, y esas garrafas no pasan por ningún escáner.

Por crecimiento, los mayores avances de 2025 fueron Murcia (+44,0%), Asturias (+41,3%), Castilla-La Mancha (+39,0%) y Navarra (+34,0%). En el extremo contrario, Extremadura apenas creció un 4,0%.

El mapa del virgen extra no coincide con el del aceite de oliva

Hasta aquí, el análisis clásico. Este año hemos bajado un nivel más y hemos cruzado el consumo por habitante con el tipo de aceite. El resultado dibuja un país distinto.

Galicia es la segunda comunidad que más aceite de oliva consume por habitante y una de las que menos virgen extra compra. Sus 8,76 kilos anuales se explican sobre todo por el aceite de oliva (mezcla de refinado y virgen), del que consume 5,97 kilos por persona, el registro más alto de España.

En el otro extremo, La Rioja (4,48 kg) y el País Vasco (4,39 kg) superan en un 50% la media nacional de virgen extra, que se sitúa en 2,95 kg por habitante.

Dicho de otro modo: la geografía del aceite de oliva y la geografía del virgen extra son dos mapas diferentes. Donde más aceite se consume no siempre es donde se consume mejor aceite.

Quién compra aceite de oliva

El panel permite ver el perfil del hogar que compra, y la fotografía es contundente.

Un hogar cuyo responsable de compra tiene 65 años o más consume 12,99 kilos de aceite de oliva por persona y año. Uno de menos de 35 años se queda en 2,74. Casi cinco veces menos. En virgen extra la distancia se mantiene: 5,53 kilos frente a 1,18.

Por tipo de hogar, el contraste se repite: los hogares de retirados consumen 13,96 kilos por persona y las parejas con hijos pequeños, 2,72.

Parte de la diferencia es aritmética, porque el consumo per cápita reparte la compra entre todos los miembros del hogar y los niños comen menos. Pero la brecha es demasiado grande para explicarse solo así. Detrás hay hábitos de cocina distintos: menos fritura y menos guiso en los hogares jóvenes, más comidas fuera de casa y más platos preparados.

Hay un dato que apunta en sentido contrario y merece seguimiento. En aceite ecológico, los hogares de menos de 35 años tienen una penetración del 18,3%, más del doble de la media española (8,5%). Los jóvenes compran menos aceite de oliva, pero cuando lo compran se fijan más en el sello.

También pesa el tamaño del municipio, y con un resultado que sorprende:

En los pueblos pequeños se compra menos virgen extra que en las grandes ciudades, y con veinte puntos menos de penetración. La explicación más plausible vuelve a estar en lo que el panel no ve: el autoconsumo, la garrafa que llega directamente de la almazara y el aceite a granel apenas quedan registrados en un panel construido sobre la compra en establecimiento.

Dónde se compra el aceite de oliva

El aceite de oliva es un producto de gran distribución, y los números no dejan lugar a la duda.

Supermercados e hipermercados suman el 87,70% del volumen.

Internet movió 12,0 millones de kilos, el 3,77% del volumen, y lo compró el 5,58% de los hogares. Su cuota lleva estable en torno al 3,5-4% desde 2020: el canal crece, pero al mismo ritmo que el resto del mercado y sin ganar terreno.

Ahí aparece un dato interesante. El aceite de oliva adquirido por internet salió a 5,23 euros por kilo, frente a los 4,79 de media. Y el virgen extra comprado en línea, a 6,04 euros frente a 5,50. Un 10% de diferencia en ambos casos. Quien compra aceite por internet no busca el precio más bajo, sino producto de gama más alta.

Los canales cortos —cooperativas, compra directa y autoconsumo— reúnen el 2,73% del volumen. Es poco sobre el total, y aun así representa 8,68 millones de kilos que llegan a los hogares sin pasar por el lineal.

Una nota sobre el envase: el formato de cinco litros movió 197,4 millones de kilos de aceite, un 33,3% más que en 2024, y supone ya el 41,3% de todo el aceite que se compra en España. Casi la mitad de los hogares, el 46,7%, compró alguna garrafa a lo largo del año. El formato de un litro, en cambio, retrocedió un 5,4%.

Metodología y notas

  • Fuente. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Panel de Consumo Alimentario en Hogares, datos anuales. Estudio elaborado por La Loma Market.
  • Ámbito. Compra de los hogares para consumo dentro del hogar. Quedan fuera la hostelería, la restauración y el consumo institucional.
  • Unidades. El panel publica los volúmenes en «miles de kg o litros» sin distinguir entre ambas magnitudes. En este análisis se expresan en kilos. Un litro de aceite de oliva pesa alrededor de 0,916 kilos, así que las cifras no son directamente convertibles a litros.
  • Cambio de base censal. El ministerio calcula los datos con base en el censo del INE de 2011 hasta 2021 y con base en el censo de 2021 a partir de 2022. Hemos comprobado el efecto del cambio usando los años 2022 y 2023, publicados en ambas bases: a escala nacional la diferencia en el volumen de aceites de oliva es del 0,12% y del 0,29% respectivamente, sin relevancia para la serie. Por comunidad autónoma el efecto es mayor y no se comporta de forma homogénea, por lo que las comparaciones autonómicas de largo plazo deben tomarse con cautela.
  • Revisión de 2024. El ministerio recalculó los datos desde junio de 2024 por cambios en el etiquetado de los productos. Hemos verificado que la revisión no afecta a ninguna partida de aceites de oliva ni al resto de grasas vegetales.
  • Cuota de mercado. El reparto entre grasas vegetales incluye la margarina. El ministerio calcula la cuota sobre el mercado de aceites, sin margarina; con ese criterio, el aceite de oliva alcanzaría el 66,75% en 2025.
  • Penetración. En 2019 y 2020 el panel publicaba la penetración media mensual y desde 2021 la penetración anual acumulada. Las series de penetración de este análisis empiezan en 2021.
  • Qué no capta el panel. El autoconsumo y el aceite que circula fuera del circuito comercial, especialmente frecuentes en las zonas productoras, quedan registrados de forma incompleta.

Preguntas frecuentes

Cómo citar este estudio

La Loma Market (2026). Consumo de aceite de oliva en España 2025. Análisis del Panel de Consumo Alimentario en Hogares del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Disponible en: https://www.lalomamarket.es/consumo-de-aceite-de-oliva-en-espana-2025/

Ediciones anteriores 2024 · 2023 · 2022 · 2021 · 2020

Datos para periodistas

Todos los gráficos de este análisis pueden insertarse libremente en otras publicaciones. El código de inserción está disponible en cada uno de ellos.

Elaboramos este estudio cada año desde 2020 y conservamos la serie completa desde 2010. Si necesitas el detalle de una comunidad autónoma concreta, la evolución de un tipo de aceite o cualquier corte que no aparezca aquí, escríbenos a contacto@lalomamarket.es y te lo enviamos.

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¿Cuántas veces se puede reutilizar el aceite de oliva virgen extra (AOVE) para freír?

Cuántas veces se puede reutilizar el aceite de oliva virgen extra

Reutilizar aceite reduce desperdicio y ahorra dinero, pero en fritura hay un límite: con cada calentamiento el aceite cambia (oxidación, hidrólisis y formación de compuestos polares). La buena noticia es que el aceite de oliva virgen extra suele aguantar bien la fritura si controlas la temperatura y lo cuidas. La mala: “aguantar” no es lo mismo que “mantener su calidad inicial”.

La respuesta corta (con matices): en casa, piensa en 3–5 usos

En divulgación culinaria, lo más habitual es recomendar reutilizar el aceite 3–4 veces como regla prudente si lo filtras y no lo quemas. Otros materiales divulgativos sobre aceite de oliva mencionan hasta 5 reutilizaciones si se conserva bien y no se excede la temperatura.

Nuestra recomendación práctica para un hogar, sin utilizar instrumentos de medición:

  • 3 usos si fríes a menudo cosas que sueltan muchos residuos (rebozados, harina, croquetas), o si notas que el aceite se oscurece rápido.
  • 4 usos como punto medio razonable para patatas/verduras y frituras “limpias”.
  • 5 usos solo si controlas bien temperatura, filtras siempre, guardas correctamente y el aceite sigue “comportándose” bien (sin humo, sin olor raro, sin espuma excesiva).

Importante: no existe un número universal. Depende más de cómo fríes que de cuántas veces.

De qué depende que puedas reutilizar más (o menos) el AOVE

1) Temperatura real de fritura

Habitualmente, se repite una idea clave: freír suele moverse alrededor de 160–180 °C; si te vas a temperaturas muy altas, el aceite se degrada mucho más rápido.

Dos premisas básicas:

  • Mantén la fritura en torno a 170–180 °C (sin humo).
  • Evita picos por encima de ~200 °C (sobre todo si ves humo).

2) Qué estás friendo

  • Patatas: relativamente “estándar”, pero sueltan almidón y micropartículas.
  • Pescado, marisco: deja olor/sabor y compuestos que impregnan el aceite antes (aunque químicamente aún pudiera seguir).
  • Rebozados: empeoran la vida del aceite porque dejan restos que se carbonizan.

3) Restos y “migajas” en el aceite

Los restos quemados aceleran la degradación. Por eso filtrar no es un detalle: es parte del “mantenimiento”.

4) Cómo lo guardas entre usos

Recomendaciones generales pasan por: dejar enfriar, filtrar, guardar en recipiente cerrado y opaco, lejos de luz y calor.

Lo que dice la ciencia: qué pierde el AOVE cuando lo reutilizas

Aquí analizamos este fenómeno desde un punto de vista más riguroso: no es solo que el aceite “se oscurezca”, sino que cambian marcadores químicos y también su fracción antioxidante.

1) El “límite objetivo”: compuestos polares totales (TPC) y el 25%

En fritura profesional y en estudios, un criterio muy usado para decidir “hasta aquí” es el porcentaje de compuestos polares totales (TPC). En un trabajo sobre fritura repetida se menciona que, en normativa española, se acepta un máximo de 25% de compuestos polares antes de desechar el aceite.

¿Cuántos ciclos puede tardar un aceite de oliva en acercarse a ese límite en condiciones experimentales?
Ese mismo estudio, que realizó una fritura repetida de patatas, indica que el 25% de compuestos polares se alcanzó:

Cómo aplicar esto a casa: esos números salen de condiciones controladas y con medición (temperatura estable, tiempos definidos y análisis de compuestos polares). En casa no solemos medir ni freímos siempre igual (subidas de temperatura, restos, diferentes alimentos), así que es fácil que el aceite envejezca antes de lo que “permitiría” el laboratorio. Por eso la recomendación práctica sigue siendo conservadora (3–5 usos), aunque el aceite no se “estropee” en 2 usos si se hace bien.

2) La pérdida de antioxidantes: polifenoles y vitamina E (tocoferoles)

Aquí es donde aparece el matiz clave: puede que el aceite aún no haya “superado el límite de descarte”, pero ya haya perdido parte relevante de sus compuestos beneficiosos.

En el mismo estudio de frituras repetidas:

  • El α-tocoferol (vitamina E) cayó aproximadamente 71,5% (Arbequina) y 54% (Picual) hacia los ciclos 58–60.
  • Los fenoles totales se redujeron especialmente al final: en “los últimos ciclos” se reporta una reducción de 90% (Picual) y 75% (Arbequina).

Interpretación útil: si tu objetivo es maximizar sabor y fracción antioxidante, no tiene sentido “estirar” el aceite hasta muy tarde. Para casa, de nuevo, es razonable quedarse en un rango conservador (3–5 usos), aunque químicamente el aceite pudiera aguantar más.

3) Incluso sin reutilizar muchas veces, el calor ya recorta polifenoles

Un estudio en condiciones domésticas de salteado/fritura superficial observó que el contenido total de polifenoles bajó, comparado con el AOVE en crudo:

  • Un 40% a 120 °C
  • Un 75% a 170 °C

Esto ayuda a entender el matiz: lo que más se reduce con el calor no es la grasa principal, sino parte de la fracción antioxidante (la que hace al AOVE ‘virgen extra’ también por su perfil de compuestos menores).

4) No todo es pérdida: parte de lo “bueno” pasa al alimento (y algunas familias son bastante estables)

Otro estudio que monitorizó decenas de compuestos durante ciclos consecutivos de fritura con aceite de oliva virgen, se observó que esteroles y lignanos mostraron una retención de más del 70% y que algunas familias de compuestos podían transferirse a las patatas fritas (con mayor efecto al inicio, “especialmente los dos primeros días”). También se señala que rellenar con aceite fresco puede ayudar a “reponer” antioxidantes.

Traducción práctica: si fríes en freidora y vas rellenando con un poco de AOVE nuevo, normalmente el sistema envejece mejor que si “exprimes” el mismo aceite sin reposición.

Cómo reutilizar aceite de oliva virgen extra para freír

Para alargar la vida útil del aceite tras la fritura, debemos seguir los siguientes pasos:

  1. Deja enfriar por completo antes de manipularlo.
  2. Filtra (colador fino + gasa/filtro de café si hace falta) para quitar partículas.
  3. Guarda en un recipiente opaco y cerrado, lejos de luz y calor, junto a otras acciones para conservar correctamente el aceite de oliva.
  4. No mezcles aceite muy usado con aceite nuevo: mejor rellenar con un porcentaje de aceite fresco si necesitas volumen, y evitar mezclar si el usado ya huele raro.
  5. Controla la temperatura: apunta a 170–180 °C y evita el humo.

Señales claras de que debes tirar el aceite

Aunque lo hayas usado sólo 2-3 veces, si aparece cualquiera de estas, no compensa seguir:

  • Huele rancio, “a quemado” o a fritanga vieja.
  • Hace humo a temperaturas habituales.
  • En el aceite aparece espuma persistente, se oscurece mucho o se vuelve más viscoso/pegajoso (son señales asociadas a degradación en fritura).
  • Tiene muchos residuos aunque lo filtres (especialmente si has frito rebozados).

Preguntas frecuentes sobre fritura repetida con aceite de oliva

¿Es mejor reutilizar AOVE o aceite de oliva “suave/refinado” para freír?

Para fritura, el AOVE tiene la ventaja de partir con más compuestos minoritarios antioxidantes, pero también se degradan con el calor. A efectos prácticos en casa: el AOVE funciona bien, sobre todo si controlas temperatura y filtrado.

¿Entonces el AOVE puede durar “decenas de frituras”?

En condiciones experimentales y midiendo compuestos polares, sí se han observado cifras altas antes de llegar al 25% (por ejemplo, 63–70 ciclos según variedad en un estudio con patatas). Sin embargo, en cocina doméstica real, lo sensato es no convertir ese número en una promesa: por calidad y sabor, suele compensar quedarse en 3–5 usos.

¿Influye la variedad (Picual, Arbequina…)?

Sí. En ese mismo trabajo, Picual mostró mayor estabilidad y menor pérdida relativa de algunos parámetros frente a Arbequina en fritura repetida.

Cuántas veces se puede reutilizar el aceite de oliva virgen extra. Infografía

¿Y tú?¿cuántas veces reutilizas tu aceite de oliva virgen extra? Recuerda que, tras varios usos, debes reciclar correctamente el aceite.

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Polifenoles en el aceite de oliva: qué son, para qué sirven y cómo benefician a tu salud (especialmente en AOVEs tempranos)

polifenoles en el aceite de oliva

Los polifenoles se han convertido en uno de los términos más repetidos cuando se habla de aceite de oliva virgen extra, salud y calidad. Pero ¿qué son exactamente y por qué importan?

Introducción: ¿qué son los polifenoles y por qué importan?

Los polifenoles son compuestos bioactivos presentes de forma natural en plantas y alimentos vegetales, como uvas, té o cacao. En el aceite de oliva virgen extra (AOVE), los polifenoles son uno de sus componentes más valorados porque, además de afectar el sabor (amargo y picante), ejercen funciones antioxidantes y antiinflamatorias que pueden marcar una gran diferencia para la salud.

¿Qué papel juegan los polifenoles en el aceite de oliva?

Los polifenoles en el AOVE:

  • Protegen los ácidos grasos contra la oxidación, prolongando la vida útil del aceite y evitando que se enrancie.
  • Contribuyen a las notas amargas y picantes características de un aceite de alta calidad.
  • Actúan como antioxidantes en nuestro organismo, neutralizando radicales libres.

Dentro de los polifenoles destacan compuestos como hidroxitirosol, oleocanthal y oleuropeína, que han sido ampliamente estudiados en nutrición y salud.

Factores que afectan el contenido de polifenoles

1. Variedad de aceituna

Diferentes variedades presentan perfiles distintos de polifenoles; por ejemplo, aceitunas como la Picual o la Cornicabra suelen mostrar niveles elevados de estos compuestos.

2. Momento de cosecha

El grado de madurez de la aceituna influye significativamente:

  • Las aceitunas verdes o en envero (cosecha temprana) tienden a tener un contenido mayor de polifenoles.
  • Con el tiempo y la madurez, los polifenoles pueden disminuir.

Así, el momento óptimo de cosecha, generalmente más temprano en la temporada, es clave para maximizar la presencia de polifenoles en el aceite final.

3. Extracción y almacenamiento

Prácticas de extracción en frío y procesamiento rápido, además de conservar el aceite en envases oscuros y lugares frescos, ayudan a preservar estos compuestos delicados.

Aceite de oliva de cosecha temprana vs. AOVE convencional

El aceite de cosecha temprana proviene de aceitunas recogidas antes de la madurez completa. Tiene algunas características diferenciadoras:

  • Mayor contenido de antioxidantes, incluyendo polifenoles — generalmente más altos cuando el fruto se recolecta verde o poco maduro.
  • Sabor más intenso y frutado, con notas herbáceas.
  • Un rendimiento menor en cantidad de aceite, lo que lo hace más costoso.

Hay evidencia científica y estudios sobre cómo la fecha de cosecha modifica el perfil fenólico, aunque no siempre es una regla absoluta para todos los compuestos polifenólicos. Algunas investigaciones muestran incrementos de ciertos fenoles en aceites tempranos, mientras que otras partes del perfil pueden comportarse distinto dependiendo de variedad y condiciones.

Beneficios para la salud respaldados por ciencia

Los polifenoles no son solo sabor — tienen efectos biológicos relevantes:

  • Antioxidantes: ayudan a neutralizar radicales libres en el organismo.
  • Protección cardiovascular: EU permite usar la declaración de que los polifenoles contribuyen a la protección de los lípidos sanguíneos contra el daño oxidativo cuando el aceite contiene ≥250 mg/kg.
  • Anti-inflamatorios naturales: compuestos como el oleocanthal muestran actividad similar a antiinflamatorios naturales.
  • Estudios clínicos y metabólicos: la literatura científica ha investigado cómo estos compuestos —y sus metabolitos tras consumo— pueden influir en marcadores de salud.

Cómo identificar un aceite rico en polifenoles (guía práctica)

Etiqueta: busca aceites que indiquen contenido fenólico o “rico en polifenoles”.
Cosecha temprana: un buen indicador de contenido elevado.
Sabor: notas amargas y un picor ligero en garganta suelen asociarse a mayor contenido fenólico.
Año de cosecha reciente: los polifenoles se degradan con el tiempo.

Conclusión

Los polifenoles en el aceite de oliva son mucho más que un concepto técnico: son compuestos que explican buena parte de los beneficios saludables del AOVE, su estabilidad y su perfil organoléptico. Integrar en tu dieta un aceite de oliva virgen extra, idealmente de cosecha temprana y rico en polifenoles, es apostar por salud, sabor y calidad nutricional.

Polifenoles en el aceite de oliva. Infografía
Polifenoles en el aceite de oliva. Infografía

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Un año en la vida de un olivo: calendario de labores del olivar por etapas

Un año en la vida de un olivo. Calendario de labores del olivar.

La calidad de un buen aceite de oliva virgen extra se forja a lo largo de todo el año en el olivar. Cada estación trae consigo tareas específicas y cruciales para asegurar que el olivo crezca sano, dé una cosecha abundante y produzca un aceite de máxima calidad. Desde la quietud del invierno hasta la recolección otoñal, cada etapa del ciclo anual del olivo presenta retos y cuidados particulares. A continuación, presentamos un recorrido por las labores fundamentales mes a mes, teniendo en cuenta variaciones estacionales y pequeñas diferencias en manejo convencional vs. ecológico.

Disclaimer: Las fechas son orientativas y pueden variar ligeramente según la zona de cultivo y el clima.

Invierno (diciembre a febrero): reposo y preparación

Durante los meses más fríos el olivo entra en reposo vegetativo, una especie de letargo en el que apenas muestra actividad exterior pero acumula reservas de energía para la primavera. En esta parada invernal se realizan trabajos de preparación de la siguiente campaña:

  • Poda de invierno: Tras finalizar la cosecha, se lleva a cabo la poda anual, si el clima lo permite. Esta poda de formación y limpieza rejuvenece el árbol: se eliminan ramas secas, chupones y brotes mal ubicados, aclarando la copa para que entre más luz. Con la poda se equilibra la estructura del olivo de cara a la próxima brotación y se regula la producción, incluso sacrificando algunas ramas para evitar cosechas excesivas que debiliten al árbol.
  • Análisis y abonado de fondo: El invierno es momento ideal para analizar el suelo (e incluso el rendimiento graso obtenido) y planificar la fertilización del nuevo año. Sobre suelo húmedo de lluvia, se aplica un abonado de fondo granulado rico en nutrientes básicos (nitrógeno, fósforo y potasio) que nutrirá al olivo en cuanto reactive su crecimiento. Este aporte prematuro de N-P-K ayuda a que las yemas broten vigorosamente en primavera. En el caso de olivares ecológicos, este abonado se realiza con fertilizantes orgánicos —estiércol, compost, abonos verdes— en lugar de fertilizantes químicos sintéticos.
  • Tratamientos preventivos: Durante el letargo invernal también se puede aplicar algún tratamiento fitosanitario preventivo. Es común dar fungicidas de cobre u otros preventivos contra enfermedades como el repilo si las condiciones húmedas lo aconsejan. En plantaciones convencionales, algunos agricultores aprovechan la ausencia de follaje nuevo para tratar la madera del olivo contra hongos. Por su parte, en olivar ecológico no se emplean fungicidas sintéticos. Los tratamientos se limitan a productos permitidos, como el caldo bordelés a base de cobre, o simplemente se confía en buenas prácticas culturales para prevenir enfermedades.

Primavera temprana (marzo – abril): brotación y primeros cuidados

Con el aumento de las temperaturas a finales del invierno, el olivo despierta de su letargo. Inicia la brotación: las yemas de invierno engrosan y empiezan a abrirse, dando lugar a nuevos brotes, hojas y ramas tiernas. Esta reactivación primaveral exige varios cuidados iniciales:

  • Fertilización de brotación: A comienzos de primavera se realiza el primer abonado del año, con especial protagonismo del nitrógeno. Este nutriente estimula el crecimiento de las nuevas hojas y brotes, y apoya el posterior desarrollo de flores y frutos. Por ello, en marzo suele aportarse un fertilizante rico en nitrógeno (muchas veces acompañado también de algo de fósforo y potasio) para asegurar que el olivo arranca con fuerza la nueva campaña.
  • Vigilancia de plagas iniciales: Con el clima más suave, resurge la actividad de plagas e infecciones latentes. Entre febrero y marzo aparecen las primeras plagas clave del olivo, como la polilla del olivo (prays oleae) que ataca las yemas florales, o los primeros adultos de mosca del olivo (bactrocera oleae) tras el invierno. También las enfermedades fúngicas como el repilo pueden activarse con las lluvias primaverales. Es fundamental inspeccionar regularmente el olivar en esta época y, si es necesario, aplicar tratamientos fitosanitarios tempranos: insecticidas específicos contra prays o mosca, y fungicidas cúpricos contra el repilo. Estas aplicaciones deben hacerse con mucha precaución, pues el olivo se acerca a la floración y cualquier error o exceso podría afectar las flores que están por formarse. En el cultivo ecológico se evitan plaguicidas de síntesis; en su lugar, se recurre a trampas contra la mosca, control biológico de plagas y fungicidas permitidos como el cobre en dosis moderadas.
  • Control de hierbas y cubierta vegetal: La llegada de lluvias y temperaturas suaves favorece también la aparición de hierba bajo los olivos. En fincas de labrado tradicional, es recomendable dar una labor superficial a finales de marzo para eliminar las malas hierbas y airear el suelo. En cultivos de no labrado (suelo no arado), en cambio, muchos optan por segar o desbrozar la cubierta vegetal en abril, evitando así la competencia por agua y nutrientes con el olivo. Algunas explotaciones no labrado aplican herbicidas sistémicos para secar las hierbas en primavera, aunque esta práctica está proscrita en agricultura ecológica, donde la única opción es el control mecánico (desbroce) o mantener una cubierta vegetal manejada. A finales de abril, justo al inicio de la floración, conviene que el terreno esté limpio y las hierbas bajas controladas, facilitando también las labores y el tránsito por la finca.

Primavera tardía (mayo): floración y cuajado del fruto

El mes de mayo marca uno de los hitos más críticos en el año del olivo: la floración plena. El olivo se llena de racimos de pequeñas flores blancas que, si todo va bien, se transformarán en aceitunas más adelante. Durante esta etapa delicada y el posterior cuajado (cuando las flores fecundadas empiezan a formar diminutos frutos), se deben extremar ciertos cuidados:

  • Supervisión de la floración: Es importante observar el estado de la floración y asegurar condiciones óptimas para el cuajado. Si la primavera ha sido seca, un riego moderado en este momento puede ayudar a evitar estrés hídrico y favorecer que las flores cuajen en frutos. Al mismo tiempo, se evita cualquier intervención agresiva (poda tardía, tratamientos fuertes) que pueda derribar flores o dificultar la polinización. Básicamente, en mayo el olivarero “acompaña” al olivo, procurando tranquilidad para que la naturaleza siga su curso.
  • Protección fitosanitaria prudente: Aunque se intenta no molestar al árbol en flor, la realidad es que algunas plagas atacan justo en este periodo. En especial, la mosca del olivo empieza a buscar dónde poner sus huevos a medida que cuajan las primeras aceitunas. Si la presencia de mosca es significativa, se puede realizar un tratamiento cebo focalizado (por ejemplo, proteico con insecticida) o aplicar un insecticida foliar muy selectivo una vez que alrededor del 20% de las flores se han abierto. De ese modo se protege la cosecha incipiente sin interferir en la polinización. Cualquier tratamiento en floración debe dosificarse con cautela. En olivar ecológico se recurre preferentemente a métodos como trampas masivas o caolín para la mosca, evitando insecticidas durante la floración. Asimismo, si en mayo aún hay riesgo de repilo u otro hongo (en años lluviosos), podría darse un último pase con fungicida a base de cobre, siempre antes de que el fruto crezca mucho y respetando los plazos de seguridad.
  • Eliminación de varetas: Al final de la primavera es frecuente que broten varetas, pestugas o chupones nuevos en la base del tronco o en ramas bajas. Estas ramas no productivas consumen savia y fuerza del árbol inútilmente. Mayo es buena época para cortarlas o eliminarlas, aprovechando que todavía son verdes y tiernas. Al quitar esas varetas, nos aseguramos de que la energía del olivo se destine a las flores y frutos en desarrollo en vez de a brotes indeseados. Este aclareo manual es una labor sencilla pero importante para mantener el árbol enfocado en la producción. En olivar ecológico esta práctica es igual de importante, ya que no implica insumos químicos sino manejo vegetal.

Verano (junio – agosto): engorde del fruto y estrés hídrico

Con la llegada del verano, las pequeñas aceitunas ya cuajadas empiezan a crecer rápidamente. Es la fase de desarrollo del fruto, que ocupará todo el verano hasta el inicio del envero. Durante junio, julio y agosto, las labores se centran en ayudar al olivo a sobrellevar el calor y a maximizar el crecimiento saludable de los frutos:

  • Riego y nutrición de verano: Los meses estivales ponen a prueba al olivo por las altas temperaturas y la sequía. El estrés hídrico es el gran enemigo en esta etapa. En olivares de secano, el árbol recurre a sus reservas y a su adaptación natural a la sequía (hojas coriáceas que reducen evaporación, raíces profundas), pero una sequía prolongada puede mermar el tamaño de la aceituna. Si se dispone de riego, es crucial administrarlo en momentos críticos: especialmente durante el engorde del fruto (invierno y primavera ya pasaron, ahora en verano el agua es vital para que la aceituna crezca) y también de cara al envero (cambio de color) a finales de verano. Se recomienda regar en la madrugada o al atardecer para minimizar evaporación. Junto con el agua, el olivo agradece un refuerzo nutricional en verano: a mediados de temporada suele aportarse potasio extra y micronutrientes (vía suelo o foliar) para apoyar la acumulación de aceite en las aceitunas. Incluso, muchos técnicos realizan análisis foliares en julio (método DRIS) para detectar carencias de nutrientes y así ajustar el plan de abonado a tiempo. Esta combinación de riego (si es posible) y abonado estival equilibra la nutrición del árbol y se traduce en frutos más sanos y de mejor rendimiento graso.
  • Defensa contra plagas y enfermedades: El olivo en verano sigue expuesto a plagas. La mosca del olivo continúa activa en cuanto detecta aceitunas de cierto tamaño; de hecho, en agosto suele incrementar su ataque depositando huevos en el fruto en desarrollo. Por ello, la monitorización debe ser constante. En cultivo convencional podrían realizarse tratamientos cebos o trampeos masivos complementarios en verano para reducir la población de mosca. En olivar ecológico, es típico intensificar el uso de trampas (como botellas con atrayente) durante estos meses, ya que no se pueden usar insecticidas de síntesis. Otras plagas estivales incluyen la euzophera, que se controla eliminando ramas afectadas y aplicando tratamientos localizados si fuese necesario. Respecto a enfermedades, el verano es en general más benigno en zonas secas, pero si coinciden episodios de humedad o tormentas, pueden surgir brotes de hongos como el repilo en las hojas. En tales casos se recomienda tratamiento fungicida preventivo post-tormenta (en convencional) o aplicaciones permitidas de azufre/cobre (en ecológico) para salvaguardar la salud foliar. En resumen, durante el estío el olivarero debe vigilar y reaccionar rápidamente ante cualquier signo de plaga o enfermedad, pues el calor puede acelerar los daños.
  • Manejo del suelo y poda en verde: A mediados de verano, el suelo del olivar también requiere atención. En explotaciones de labrado, tras haber arado en primavera, se suele dar una segunda pasada superficial en julio que rompa la costra del suelo, mejore la infiltración de cualquier lluvia veraniega y elimine brotes nuevos de maleza. Esta labor favorece la aireación y activa la materia orgánica del suelo, preparando además el terreno para el otoño. Por otro lado, en fincas de no labrado (frecuentes en manejo ecológico), obviamente no se ara en verano; en su lugar, una práctica recomendable es triturar o soplar las hojas secas acumuladas bajo la copa hacia el centro de las calles entre olivos. De esta forma se crea una cubierta vegetal muerta o mulching natural que protege el suelo del sol, conserva mejor la humedad y previene la erosión de las primeras lluvias otoñales. Finalmente, recordemos la poda verde ya mencionada: en julio-agosto conviene revisar de nuevo la base de los troncos y las ramas inferiores para eliminar cualquier vareta o pestuga rebrotada tardíamente. Quitando estos rebrotes chupópteros en verano, garantizamos que la savia siga alimentando preferentemente a las aceitunas en desarrollo y no a ramas improductivas.

Otoño (septiembre – noviembre): maduración y cosecha

Con las primeras bajadas de temperatura y, en algunas zonas, lluvias tempranas, las aceitunas inician su envero (proceso de maduración y cambio de color). Entre septiembre y octubre el fruto alcanza su tamaño final y comienza a virar del verde al morado oscuro, acumulando aceite rápidamente en la pulpa. Es la recta final antes de la cosecha y las labores se enfocan en proteger el fruto y determinar el mejor momento para recogerlo:

  • Maduración y cuidados pre-cosecha: Al inicio del otoño, muchos olivicultores aplican abonados foliares ricos en potasio y otros elementos para dar el empujón final a la maduración del fruto. Un extra de potasio en septiembre ayuda a que la aceituna alcance su máximo contenido graso y buena calidad de pulpa. También se realizan tratamientos preventivos contra enfermedades otoñales: la principal es el repilo, cuyos hongos encuentran condiciones ideales con la humedad de octubre. Por eso, antes de que se extienda, se aplica un tratamiento cúprico preventivo que proteja las hojas y frutos de esta enfermedad, evitando perder cosecha tan cerca de la recolección. En olivares ecológicos igualmente se puede usar oxicloruro de cobre u otros fungicidas permitidos para mantener a raya al repilo en otoño. Septiembre es además momento de evaluar el estado de las aceitunas: medir el rendimiento graso (por ejemplo, mediante análisis de muestra) ayuda a decidir la fecha óptima de recolección. Si el análisis indica que el fruto ya tiene buen porcentaje de aceite y la relación madurez/calidad es la deseada, se programa el inicio de cosecha. Adicionalmente, en fincas de suelo labrado, se suele pasar el rulo (rodillo) por las calles del olivar tras las últimas labores, con el fin de allanar el terreno y facilitar la entrada de maquinaria para la recolección. Esta tarea puede adelantarse a finales de verano o inicios de otoño según la zona, buscando un suelo firme, sin terrones ni broza suelta, para que la recogida sea más eficiente.
  • Determinación del momento de cosecha: Escoger cuándo cosechar es una decisión crucial que afecta tanto al volumen como a la calidad del aceite. Algunos productores optan por una cosecha temprana (aceituna aún en envero, mitad verde mitad morada, típicamente a mediados de octubre o a principios de noviembre) para elaborar aceites gourmet intensos: estos aceites tempranos ofrecen sabores más verdes y afrutados, con mayor contenido de antioxidantes naturales, aunque sacrifican algo de rendimiento en kilos de aceite por tonelada de fruta. Otros esperan a una cosecha tardía (aceituna ya negra, en diciembre e incluso enero) buscando extraer la máxima cantidad de aceite posible; esta produce más litros pero con aceites de sabor más suave y menor intensidad polifenólica. La elección depende del objetivo (calidad vs. cantidad), de la variedad de olivo y también del clima anual. Un otoño seco y adelantado puede empujar a recoger antes, mientras que si las aceitunas aún están verdes en noviembre, se puede retrasar la cosecha. En olivar ecológico, por lo general, se tiende a cosechar algo más temprano que tarde para evitar pérdidas por plagas o enfermedades, ya que la fruta no ha sido protegida con pesticidas de síntesis, y para preservar la calidad, aunque esto varía.
  • Recolección de la aceituna: Finalmente, entre mediados de otoño y comienzos de invierno llega la hora de la cosecha, el momento de recoger el fruto tras todo un año de cuidados. La recolección de la aceituna puede realizarse a mano (ordeñando las ramas o vareando suavemente para derribar los frutos sobre lonas) o con ayuda de maquinaria moderna, como vibradores de tronco y paraguas invertidos que recogen las aceitunas al caer. Cada productor elige el método según la extensión del olivar, la orografía y la disponibilidad de medios, procurando no dañar el fruto en el proceso. Es fundamental recoger con cuidado para que la piel de la aceituna llegue íntegra a la almazara. Una vez cosechadas, las aceitunas se transportan rápidamente al molino (almazara) –preferiblemente en el mismo día– para evitar fermentaciones o deterioro de la calidad. Mantener un corto intervalo entre recolección y molturación es clave para lograr aceites de oliva vírgenes extra de alta calidad. En esta etapa final, los agricultores también clasifican las partidas de aceituna según su variedad, finca de procedencia e incluso nivel de madurez o sanidad, para molturar por separado y obtener distintos tipos de aceite acordes a cada lote. En el caso de producción ecológica, las aceitunas se mantienen separadas y etiquetadas para garantizar la trazabilidad y pureza de su aceite certificado. Hacia finales de noviembre y diciembre, la mayor parte de los olivos han entregado ya su fruto. Termina así el ciclo productivo anual, dando paso de nuevo al periodo de reposo invernal y a las labores de poda, cerrando el círculo de un año en el olivar.

Conclusión

A lo largo de estos doce meses, el olivo requiere atenciones variadas pero todas conectadas entre sí. Con una planificación cuidadosa del calendario de labores, el agricultor se adelanta a las necesidades del árbol y a los posibles problemas, garantizando así una producción óptima y un aceite de oliva virgen extra de alta calidad. Cada fase del ciclo influye directamente en las características del AOVE, y manejar correctamente cada etapa es la clave para obtener un producto excepcional. En definitiva, un aceite de oliva excelente comienza en el campo, con un año entero de dedicación y buen hacer en el olivar.

Calendario de labores del olivar. Infografía
Calendario de labores del olivar. Infografía
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Aceite de oliva en el desayuno: mucho más que pan con AOVE

aceite de oliva en el desayuno

Sabemos que una tostada con aceite de oliva virgen extra (AOVE) es una maravilla, pero… ¿y si ampliamos horizontes? El AOVE puede ser un gran aliado en desayunos dulces y salados, nutritivos y creativos. Aquí tienes ideas para empezar el día con sabor y salud.

1. El clásico que nunca falla: pan con AOVE

Pan tostado, un buen chorro de aceite de Jaén, y si quieres: tomate rallado, aguacate, queso fresco o una pizca de flor de sal. Sencillo, saciante y lleno de grasas saludables.

2. AOVE en yogures y kéfir

Una cucharadita de AOVE sobre un yogur natural, griego o kéfir potencia su sabor, mejora la textura y suma grasas buenas. Puedes añadir frutas frescas, frutos secos o semillas para un desayuno completo y saciante.

3. AOVE en repostería saludable

Sustituye la mantequilla o aceites vegetales refinados por AOVE en bizcochos, galletas, magdalenas o panecillos caseros. Aporta humedad, sabor suave y mejora el perfil nutricional. Ideal si usas variedades como Arbequina o Hojiblanca, más delicadas.

4. Smoothies con un toque inesperado

¿Batidos verdes o de frutas? Añadir media cucharadita de AOVE aporta cremosidad y mejora la absorción de vitaminas liposolubles (como la A, D, E y K). Apenas se nota en sabor si eliges un AOVE suave.

5. AOVE en huevos revueltos o cocidos

En lugar de freír, aliña unos huevos cocidos o unos revueltos con un chorrito de AOVE y especias. Mejor sabor, menos grasas saturadas y una textura sedosa.

¿Y es saludable tomar aceite de oliva en ayunas?

Sí. Diversos estudios apuntan a beneficios de tomar aceite de oliva virgen extra en ayunas como mejorar la digestión, estimular el metabolismo, reducir el colesterol y proteger el sistema digestivo. Si quieres, puedes tomar una cucharada en ayunas… o integrarlo directamente en tu desayuno.

Desayunar con AOVE no es aburrido, es inteligente.
Y lo mejor: cada día puedes variar.

¿Cuál de estas ideas vas a probar mañana?

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Cómo leer bien la etiqueta de un aceite de oliva virgen extra

Cómo leer bien la etiqueta de un aceite de oliva virgen extra

Elegir un buen AOVE no siempre es fácil, sobre todo si no sabes interpretar lo que dice la etiqueta. Aquí tienes una guía rápida para entender cada detalle y tomar mejores decisiones de compra.

1. Tipo de aceite

Busca siempre que ponga “Aceite de oliva virgen extra”. Es la categoría más alta y garantiza un producto sin defectos, con una acidez inferior a 0,8%. Si solo pone “aceite de oliva” (sin “virgen” o “virgen extra”), es un aceite refinado mezclado con un pequeño porcentaje de virgen.

2. Variedad de aceituna

Si el productor lo indica, mejor. La variedad (Picual, Arbequina, Hojiblanca, Frantoio, etc.) influye en el sabor, la intensidad y la estabilidad del aceite. Si valoras el sabor, busca aceites monovarietales (de una sola variedad). Si no lo indica, suele ser un coupage (mezcla).

3. Origen geográfico

Revisa si el aceite es de España o de otro país. Si tiene denominación de origen protegida (DOP) o indicación geográfica protegida (IGP), estás ante un producto con trazabilidad garantizada y estándares de calidad más altos.

4. Fecha de consumo preferente y cosecha

Cuanto más reciente, mejor. La fecha de consumo preferente indica hasta cuándo mantiene sus cualidades óptimas. Algunos productores también indican la fecha de cosecha, que es aún más útil (porque el aceite puede envasarse más tarde).

5. Tipo de extracción

Busca frases como extracción en frío. Esto significa que el aceite se ha obtenido a menos de 27ºC, conservando mejor su aroma, sabor y propiedades saludables.

6. Certificaciones y sellos

  • Ecológico: si ves el sello verde de la UE, el aceite se ha producido sin pesticidas ni químicos sintéticos.
  • Premios o medallas: indican reconocimiento en catas o concursos, pero no siempre son garantía de calidad constante.

7. Envase

Los mejores aceites se presentan en botellas oscuras o latas, ya que la luz degrada el producto. Si ves en un supermercado un aceite en botella transparente sin embalaje protector como una caja, sospecha: puede haberse oxidado antes incluso de llegar a tu cocina. Es por ello que te recomendamos comprar aceite directamente del productor en tiendas como la nuestra: el aceite estará recién envasado y protegido, sin haber pasado semanas en un lineal de un supermercado.

En resumen: la etiqueta de un AOVE no está ahí por estética. Es una herramienta que te ayuda a comprar mejor, sabiendo exactamente qué estás llevando a casa.

¿Te has parado alguna vez a leer una etiqueta con calma?

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Una nueva imagen para La Loma Market

La Loma Market logo. Versión cuadrada para fondo claro

Casi cinco años después del inicio del proyecto, La Loma Market estrena una nueva identidad visual.
Un cambio que busca reflejar la evolución natural de la marca, su crecimiento y su consolidación como tienda digital de aceites de oliva virgen extra y productos locales de la comarca de La Loma (Jaén).

Del origen local al entorno digital

El nuevo logotipo sintetiza dos ideas que han estado presentes desde el primer día: el vínculo con la tierra y la vocación digital.
Una colina y una gota de aceite se combinan en una forma geométrica sencilla que representa tanto el paisaje de la comarca como la pureza del producto.
Una imagen actual, clara y versátil, pensada para adaptarse a los distintos canales donde hoy está presente la marca.

El color verde —el mismo que se ha venido utilizando en la web y en los botones de la tienda— se mantiene como símbolo de frescura, cercanía y equilibrio.
Un tono que identifica a La Loma Market sin recurrir a los clichés tradicionales del sector.

La Loma Market logo. Versión cuadrada para fondo claro
La Loma Market logo. Versión cuadrada para fondo claro
La Loma Market logo. Versión cuadrada para fondo oscuro
La Loma Market logo. Versión cuadrada para fondo oscuro

Evolucionar sin perder el sentido

Este rediseño forma parte del proceso de actualización iniciado en los últimos meses, orientado a mejorar la experiencia digital de quienes confían en nosotros.
Una evolución que respeta lo esencial: el compromiso con el producto local, la transparencia en la comunicación y la conexión con nuestras personas mayores, cooperativas y productores, que siguen siendo el corazón del proyecto.

Mirando hacia adelante

En las próximas semanas, la nueva imagen se irá incorporando de forma gradual en la web y los perfiles sociales.
El objetivo es ofrecer una identidad más coherente, actual y reconocible, manteniendo intacta la esencia que dio origen a La Loma Market: unir el territorio y el entorno digital para acercar lo mejor de nuestra tierra a cualquier lugar.

La Loma Market logo. Versión rectangular para fondo claro
La Loma Market logo. Versión rectangular para fondo claro
La Loma Market logo. Versión rectangular para fondo oscuro
La Loma Market logo. Versión rectangular para fondo oscuro

Gracias por confiar en La Loma Market.

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Maridajes entre vinagre y aceite de oliva: cómo combinarlos según tu plato

maridajes entre vinagre y aceite de oliva

Combinar bien el aceite de oliva virgen extra (AOVE) con el vinagre adecuado puede convertir una receta simple en un plato memorable. Aquí te damos algunas ideas prácticas para que tus aliños brillen con luz propia.

1. AOVE Picual + Vinagre de Jerez

Ideal para platos potentes como ensaladas con queso curado, carnes frías, cecina o embutidos. El sabor intenso del Picual se equilibra con la acidez y profundidad del vinagre de Jerez, creando un aliño robusto y elegante. Prueba, por ejemplo, con este salpicón de pescado y marisco.

2. AOVE Arbequina + Vinagre balsámico de Módena

Perfecto para ensaladas con frutas (higos, granada, manzana), burratas o tostas con queso fresco. El dulzor del vinagre balsámico armoniza con la suavidad de la Arbequina, aportando un toque sofisticado. Puedes ponerlo en práctica con esta ensalada de pasta sin gluten con rúcula, anacardos y queso ahumado.

3. AOVE Hojiblanca + Vinagre de manzana

Esta combinación es ideal para platos frescos: ensaladas verdes, guacamole, verduras al vapor o incluso encurtidos suaves. Ambos ingredientes tienen perfiles suaves y frutados que se complementan sin solaparse. Inspírate en esta ensalada de fresas, queso fresco y salmón.

4. AOVE Cornicabra + Vinagre de vino blanco

Funciona muy bien en aliños para pescados blancos, ceviches, mariscos o ensaladas de legumbres. El picor sutil de la Cornicabra se equilibra con la acidez del vinagre de vino blanco, realzando sabores sin encubrirlos.

Consejo extra:

Prueba a emulsionar vinagre y AOVE con un poco de sal, mostaza o miel para conseguir vinagretas más estables y sabrosas.

Ahora que conoces las mejores combinaciones, ¿te animas a experimentar con tus propios maridajes?

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Cómo conservar alimentos en aceite de oliva: técnicas y consejos

Cómo conservar alimentos con aceite de oliva

Antes de la llegada del frigorífico, conservar alimentos en aceite de oliva era una técnica habitual en los hogares mediterráneos. Hoy sigue siendo una forma natural, sabrosa y efectiva de alargar la vida de carnes y pescados. Te contamos cómo hacerlo bien.

¿Por qué funciona el aceite como conservante?

El aceite de oliva crea una barrera frente al aire y la humedad, dos de los principales enemigos de la conservación. Además, sus antioxidantes naturales (como los polifenoles y la vitamina E) retrasan la oxidación de los alimentos y ayudan a mantener su sabor y textura.

Tres formas de conservar alimentos en aceite

  1. Escabeche
    Cocina previamente el alimento en una mezcla de aceite de oliva virgen extra, vinagre, vino, ajo y especias. Luego, guárdalo en aceite. Es ideal para sardinas, caballa o carnes como el conejo o la perdiz.
  2. Inmersión (o confitado)
    Cocina el alimento (por ejemplo, lomo de cerdo o pollo) y sumérgelo completamente en aceite en un recipiente hermético. Se puede guardar en frío durante semanas si se ha esterilizado correctamente.
  3. Marinado
    Sazona el alimento crudo con AOVE de Jaén, hierbas y otros ingredientes (como zumo de limón, ajo o vino). Tras unas horas de reposo, además de ganar en sabor, el alimento se conserva mejor si se consume pronto o se guarda refrigerado.

Consejos útiles

  • Usa tarros de cristal esterilizados y con buen cierre.
  • Asegúrate de que el alimento esté completamente cubierto por el aceite.
  • Guarda en la nevera si no vas a consumirlo en pocos días.
  • Si haces conservas para largo plazo, aplica tratamiento térmico (baño maría).

Conservar alimentos en aceite de oliva no solo es práctico: potencia el sabor de carnes y pescados, aportando ese toque casero que tanto nos gusta. ¿Te animas a probar?

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Errores comunes al usar especias con aceite de oliva (y cómo evitarlos)

Errores comunes al usar especias con aceite de oliva

Combinar aceite de oliva virgen extra (AOVE) con especias puede elevar cualquier plato, pero también es fácil equivocarse. Aquí tienes los errores más comunes y cómo sacar el máximo partido a esta deliciosa combinación.

1. No tostar las especias antes de usarlas

Añadir especias directamente a un plato sin tostarlas puede hacer que su sabor pase desapercibido. Un truco sencillo: caliéntalas ligeramente en una sartén con un chorrito de AOVE. El calor y el aceite activan sus aromas y mejoran su intensidad.

2. Usar especias en mal momento

El momento en el que añades las especias importa. Por ejemplo, las especias molidas (como el comino o el pimentón) conviene añadirlas al final de la cocción o justo antes de servir, mientras que las enteras (como el clavo o las semillas de mostaza) se benefician de una cocción más larga o de tostarse al principio.

3. Usar especias caducadas o mal conservadas

Sí, las especias también caducan. Con el tiempo, pierden sabor y aroma. Guárdalas en frascos herméticos, en un lugar fresco, seco y oscuro. Si llevan años en tu cocina y apenas huelen, es hora de renovarlas.

4. Mezclar demasiadas especias sin criterio

Más no siempre es mejor. Combinar muchas especias sin una idea clara puede generar sabores confusos o incluso amargos. Es mejor usar pocas, pero bien seleccionadas y en equilibrio con el tipo de aceite y alimento.

Consejo extra: aliña en frío con AOVE aromatizado

Puedes preparar tu propio aceite infusionado con especias. Por ejemplo, aceite con ajo y romero, o con guindilla seca. Deja que repose en una botella cerrada durante unos días y úsalo para ensaladas o tostadas.

Cuando sabes cómo usarlas, las especias y el AOVE se convierten en un tándem imbatible. ¿Cuál vas a probar primero?

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